Presentación

El Colectivo de Arte La Vitrina es una agrupación artística chilena dedicada a desarrollar investigación y reflexión en torno a las artes escénicas, siendo la danza contemporánea uno de sus ejes articuladores desde hace más de 22 años.

En el ámbito de la creación, el colectivo construye cultura desde el arte en forma permanente, con profundo interés progresista, usando como soporte activo el cuerpo y diversas formas de lenguajes. Se busca la discusión artístico-estética, en base a la amplitud de campos teóricos, el intercambio de experiencias en el oficio, el compartir miradas especializadas en tópicos temáticos, el debate de la apreciación estética y fundamentos políticos, que fortalezcan las bases de la concepción, elaboración y realización de investigaciones artísticas y montajes multidisciplinarios.

El Colectivo de Arte La Vitrina funciona principalmente bajo cuatro áreas de trabajo:

CREACIÓN

A partir de diversos procesos se elaborar obras escénicas. Ligadas a un proceso de investigación en torno a tópicos propuestos por el colectivo, son dirigidos por uno o varios de sus integrantes. Estas obras se muestran tanto en nuestro espacio escénico como en otros lugares, festivales, encuentros, etc.

INVESTIGACIÓN

Pilar fundamental del colectivo. Estructurada a partir de análisis teórico y físico. Resultado de ella se generan documentos, muestras, instancias formativas y/o espectáculos.

FORMACIÓN

Instancias teóricas y prácticas. Mediante talleres y seminarios, nacionales e internacionales, el Espacio Vitrina alberga una alternativa para el aprendizaje de la danza y otras disciplinas asociadas, para profesionales y público general.

ESPACIO ESCÉNICO

El Espacio Vitrina, ubicado en la comuna de Providencia, se inserta dentro del circuito cultural de Santiago. Alberga las creaciones del colectivo, así como también recibe obras de otras compañías de danza, teatro y música. La sala cuenta con un espacio físico donde además se imparten talleres y seminarios. Se comparte el lugar con otras disciplinas (Pilates, acupuntura y audiovisual) y ofrece la sala para ensayos de otras compañías, conformándose como un sitio activo relacionado con las artes escénicas y el trabajo corporal.

 

Misión

Construir cultura desde el arte en forma permanente, generar el sentido exploratorio en la creación y la investigación estético-artística no convencional con un profundo interés progresista y orientarnos en la relación humana horizontal constituye la misión y el fundamento de las actividades del Colectivo de Arte La Vitrina. Nuestra misión se plasma en los procesos y creaciones escénicas,  en  nuestros  constantes  talleres  y  encuentros,  en  la  forma  de convivir y sostener nuestro espacio. El Colectivo de Arte La Vitrina fomenta la reflexión en torno al arte, y por lo mismo representa un lugar abierto a recibir y organizar propuestas e iniciativas, en el cual nos potenciamos. Crecemos haciendo cultura.

Integrantes

Nelson Avilés, Nicolas Cottet,  Daniela Marini,  Marcela Olate, Tatiana Pérez, Malena Rodríguez, Javiera Sanhueza, Magnus Rasmussen, Exequiel Gómez, Suiyen Kong, Javier Muñoz, Camilo Pérez.

 

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“Trabajamos sobre un intercambio entre el artista y el que mira y no un hecho

autoritario. Elaboramos fragmentos significativos, que estimulen la imaginación interpretativa”. Nicolas Bourriaud

El Colectivo de Arte La Vitrina lleva 25 años trabajando por reconocer la realidad en que vivimos, generando espacios de reflexión desde la danza. Cada integrante hace e hizo posible que LA VITRINA sea en el tiempo, aportando energía, potencial creativo y esfuerzo, desde sus inicios en 1991.

Sumergidos en las tinieblas de la dictadura, constituimos resistencia humana en movimiento sobre la catástrofe. Mostrábamos un cuerpo que reclama una expresividad que se levanta y vive. En este camino fuimos primero compañía, llevando en giras al sur y al norte nuestras coreografías bajo condiciones precarias de traslado, con alimentaciones humildes y presentándonos en espacios escénicos no siempre aceptables. Estas dificultades eran salvadas por el ímpetu de una juventud que franqueaba cualquier obstáculo, nuestro mundo danzado irrumpía contra viento y marea en todos los espacios donde se nos permitía desplegar nuestro arte.

Sabemos que la dramaturgia cambia según los pensamientos. Estas interrogantes ponen en jaque la práctica escénica, atraviesan las fronteras, saltan las convenciones… así el grupo se va involucrando con otros artistas, músicos, arquitectos, fotógrafos, actores, profesores, audiovisualistas. Este encuentro fomenta y establece relaciones más horizontales. Allí se reúnen esfuerzos creativos, cuyos procesos vienen a sustentar una orientación que se contiene en una nueva designación que nos identifica como el Colectivo de Arte La Vitrina.

La práctica y la reflexión requieren de un tiempo desde donde decantar procedimientos y exploraciones; ponderación, funcionalidad y relaciones de los elementos escénicos, contrastándolos hasta subvertirlos sobre las convenciones, tradiciones y formulas que operan en los montajes escénicos. Propósito que requiere una actitud crítica y creativa.

Se nos abren las esperanzas para que a través del concurso FONDART se nos otorgue financiamiento. De este modo, al igual que muchos compañeros, esperábamos obtener de parte del Estado un aporte financiero de consideración que nos pusiera a la altura de un trabajo como cualquier otro, en cuanto a honorarios, seguridad en salud y prevención, con beneficios de pensiones y jubilación. Pero no sucedió así…

De las investigaciones escénicas se van desprendiendo necesidades e interrogantes desde la gestión al campo laboral, cuyos cuestionamientos se relacionan con la educación, difusión, el espacio social y el rol de la creación en la sociedad y sus implicancias políticas. Convencidos que el arte es una herramienta educadora, movilizador de pensamiento crítico y sensible, nos abocamos a la generación de diversos proyectos que nos permitieran llevar nuestro trabajo a todos los públicos y contextos, movilizando nuestra reflexión hecha cuerpo a través de todo Chile, promoviendo talleres gratuitos a la comunidad y rompiendo barreras geográficas a través de 200 acciones de arte comunitario en el Proyecto ARC_A. Cada nueva experiencia nos llevó a proyectar una plataforma que convoque a diversos artistas del medio; nace el Encuentro Escenas al S.XXI, un espacio abierto a la muestra de distintos procedimientos escénicos cuyas temáticas varían en cada versión. Bajo esta misma premisa gestamos el “Encuentro de Formación y Reflexión en torno a las Prácticas Escénicas desde un Enfoque Colaborativo” en que invitados nacionales y extranjeros, junto a los integrantes del Colectivo La Vitrina, facilitaron seminarios a un grupo de personas de Santiago y Regiones a través de una convocatoria abierta.

Hoy contamos con un espacio que arrendamos mensualmente en $1.200.000, donde trabajan 11 integrantes que reciben honorarios bajo el salario mínimo, que dedican gran parte del día a realizar labores para el Colectivo, incluyendo tareas de aseo, manejo de equipo técnico, elaboración y coordinación de proyectos, administración y rendición de fondos, interpretación escénica.

En este contexto intentamos extender nuestras fronteras disciplinares e interpretativas. Pensamos que la danza no tiene límites. Abogamos por extender democráticamente su práctica partiendo del reconocimiento y respeto al lenguaje personal como a la variedad de estilos y técnicas. Establecemos una estructura dramática acorde y en coherencia con las necesidades de la temática escogida, cuya puesta en escena propicie una reflexión crítica. Rescatamos y resaltamos las producciones a escala humana que bajo la arquitectura escénica muestre y enfatice las relaciones sobre un espacio público que no es ni público ni privado. Lugar donde habita el hombre político, personas hablando de personas con y entre personas.

Queremos condiciones dignas para la danza desde la niñez a la vejez, con un Estado que disponga el conocimiento la ciencia y la tecnología al servicio de las personas y no de los capitales económicos. Queremos que el Estado reconozca que las personas valen solo porque existen y están vivas y no por su potencial como consumidor o por constituirse en fuerza de trabajo. Queremos un Estado que reconozca la danza como un trabajo y al bailarín como un trabajador más, al que proporcione todos los derechos como a cualquiera. Queremos que el Estado reconozca que un país que baila será un país feliz.

Nelson Avilés Pizarro