Triada

Triada

-UNA IMAGEN-

Hemos partido de preguntas sobre comunidad e historia.
¿Qué imágenes de la historia son comunes en nuestra memoria?

¿Qué imágenes han sido suprimidas, borradas, anuladas?

Hemos creado imágenes sin tiempo ni lugar a partir imágenes de muchos lugares en distintos momentos de la historia, sin definir uno en específico.

Estamos ante una obra abierta, donde los cuerpos se ofrecen en gestos y relaciones con otros cuerpos, para que quien está ante la imagen, ahí, sentado en la butaca del teatro, imagine, en libertad, su propio paisaje humano.


Co dirección: Daniela Marini, Marcela Olate, Javiera Sanhueza.

Intérpretes: Nelson Avilés, Nicolás Cottet, Exequiel Gómez, Tatiana Pérez, Magnus Rasmussen, Malena Rodríguez.

Diseño sonoro: Vicente Yáñez.

Afiche: Suiyen Kong

Funciones 12-13-14-15 de Noviembre 20:00 hrs.
Matucana 100
Entredas: $3.000 General / $2.000 Estudiantes. / $1.500 Jueves popular

https://www.youtube.com/watch?v=S-ksFZrNoEE

más información: colectivo@danzalavitrina.cl

 

UNA IMAGEN, por Daniel Francisco Valenzuela Medina

Ingresar a la sala como un espectador más es ingresar de inmediato a una disposición escénica en la que el colectivo se encuentra en movimiento; ese movimiento introductorio que se percibe sobre el escenario no es, aún, un comienzo: al unísono el grupo sale de escena, bajan las luces y comienza la acción escénica.

Sorprende la entrada y salida de los actores, que se retiran del foro por la derecha del escenario, entrando por la izquierda, con paso seguro, para, de pronto, congelarse en un movimiento articulatorio. Ese congelamiento me hace rememorar la constitución de la memoria mediante huellas, rastros, instantes: en un movimiento estático-dinámico, cada integrante del colectivo, va mostrando una gestualidad recogida, quizás dolorida. Al principio, es un misterio por qué esos movimientos son “agarrotados”.

Luego, al ver aparecer en escena a los integrantes portando maderas (paralelepípedos de pino, cortados de modo industrial, denotando la producción en serie), empieza a comprenderse el dolor aterido que muestran sus gestos. Cada uno de los maderos es dispuesto sobre el escenario de manera perpendicular, semejando cuerpos estáticos erguidos y una suerte de bosque industrial o micro ciudad de edificios. Cuando el espacio ha sido saturado por las maderas, los integrantes del colectivo, entrando desde la izquierda del escenario, vuelven a tomar posiciones similares que las que hubieron tomado antes de disponer los leños: percibo un guiño a los modos que tiene la memoria de constituirse mediante reiteraciones, más o menos inconscientes. El espacio, así, queda poblado de sujetos humanos estáticos, en posiciones rígidas, similarmente a los maderos verticales; la salida por la derecha y la entrada por la izquierda desarticulando ese bosque mortuorio, llevan al grupo a movimientos reiterativos y escalofriantes, eléctricos, mediante los cuales reúnen los maderos haciéndolos sonar. La música que a continuación inunda el espacio, mientras se apilan las maderas, es la reiteración del sonido que se acaba de escuchar en vivo; este loop, me parece, vuelve a instalarse en la reflexión que tiene que ver con los modos de darse la memoria individual y colectiva, con las maneras que tienen los sujetos de dialogar (escuchándose o rompiendo la posibilidad de contacto interlocutivo) a propósito d experiencias comunes y constitutivas.

De modo similar acontece con residuos plásticos (bolsas también industriales) y con las ropas. En los tres casos, se satura el espacio de objetos; los integrantes ocupan ese espacio saturado, saturándolo de gestualidad estática; luego, recogen los elementos en una sincronía acompasada y rítmica, saturando a uno de los integrantes que será el portador.

Me parece que “Una Imagen” permite reflexionar en torno a la naturaleza humana desde la perspectiva de la constitución de la memoria consciente e inconsciente, a las violencias cotidianas que se ejecutan sobre los cuerpos, sobre la manera de borrar o resistir a esa borradura de la memoria; también, sin exención, se percibe una crítica a la producción industrial y a la violencia que está implicada en la lógica de la producción en serie. La memoria, en su pugna permanente con los discursos hegemónicos tendientes al olvido y a la alienación, ¿escapa de las lógicas materiales de producción en serie? ¿Se fetichiza la memoria mediante la producción en masa de sentidos mediatizados por los discursos de poder?

La memoria se rebela en la sensualidad (sensitividad perceptiva) de los movimientos constantes que, una vez despojados del ropaje, los integrantes del colectivo ejecutan. Esos movimientos, ¿están construyendo una resistencia al congelamiento y, al mismo tiempo, están grabándose, en loop, como huellas en la memoria, superando las lógicas de producción industrial de sentido? Sí, creo que sí.     

 

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